Cuando Ricardo llegó a vivir a la Ciudad de México, solía
llamarme y escribirme para contarme cómo le estaba yendo. Ricardo como
cualquier muchacho de su edad le gustaba observar a las chicas, en especial del
trasero, digamos que era la parte favorita que físicamente prefería de una
mujer, “las chilangas están desnalgadas”, solía decirme entre sorprendido y
decepcionado de no poder encontrar lo que más le gustaba de una mujer. (Antes
de seguir debo aclarar que él no era un pervertido, no, sólo tenía la inquietud
normal de cualquier hombre al que le gustan las mujeres, sólo que su extrema
confianza conmigo, le hacía ser coloquial y honesto, no tenía pena en decirme
quién le gustaba o porqué, en decir una ‘grosería’ o un albur, y eso era
normal, porque yo me dirigía igual con él). Así que aclarado ese punto, yo le
contestaba que era imposible que ‘todas’ las mujeres en Ciudad de México
estuvieran ‘desnalgadas’, y que seguramente encontraría a alguna que cumpliera
su exigencia en ese requisito, pero él insistía en que simplemente no había
tal.
Así que ahora, a mi llegada a esta Ciudad, después de
contarle dicha anécdota a mi amiga y luego de observar a varias mujeres, he
pensado que quizá a mi amigo le faltó salir más, realmente hay mujeres con
admirables figuras, incluidos buenos traseros, supongo que es raro leer que me
he puesto a observarlas, la cosa es que cada vez que veo una, no puedo evitar
pensar en tomar una foto y enviársela a Ricardo para iniciar una discusión
sobre si las mujeres chilangas o en CDMX tienen o no trasero. Pero no puedo
hacer tal cosa, no puedo iniciar una discusión de las que tanto me gustaba tener con él, sobre
temas tan burdos como las nalgas de las mujeres, así que me dispuse a exponerlo
aquí.
Espero que no haya mujeres ofendidas, si les sirve de algo,
yo misma no cuento con admirable figura, mucho menos de un buen trasero, mi único
chiste es no dejarme engordar. Como podrán ver o leer, esto es sólo una de las
cosas ociosas que hago mientras voy por la calle, no se preocupen también
observo a los hombres, pero para eso me reservaré decir qué es lo primero que
veo de ellos. Espero que Ricardo no se enoje de contar un tema de los que solíamos platicar, la realidad es
que me gustaría que mucha gente tuviera un amigo como él, era en extremo
divertido.
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