-Esta ciudad
-Dramática, exagerada, llorona, esa soy yo
-Gracias por los verdaderos amigos, y gracias por aquellos
que sólo se acercan según su conveniencia, calificando como si tuvieran derecho
Abusaré de mi baja audiencia para desahogarme, para ser
dramática y exagerada como dice ‘mi persona’, soy la mujer que el miedo lo
lleva tatuado en la vida, y que pese a tenerlo presente se ha animado a hacerle
frente, a retarlo y salir victoriosa.
Son días confusos, porque mi estómago, mi corazón, me decían
una cosa, pero la realidad me dice otra, y me pregunto si estaré equivocándome,
pero no hay forma, el corazón vuelve a gritarme ‘lárgate de aquí’, vete, vete,
no es huir, es ir por lo que te corresponde.
El miedo, ese oponente, ese indicador del reto, me presiona,
yo tan descuidada como siempre haciéndole caso a lo que debería ignorar, dándole
importancia a lo que no debo, minimizando mi fe, esa fuerte e inmensa fe que me
llevó sin pensarlo tras la oportunidad.
Hoy, como en muchas ocasiones, no comprendo los por qué, no
comprendo porque el ritmo de la vida es así, porque no he abierto
suficientemente los ojos para verlo, pero empiezo a estar lista, cada minuto
estoy más lista, ¡Gracias a Dios! Porque tener 31 y ser una tonta no es muy bueno para el
currículum, aquí estoy desahogándome con
la hoja en blanco, poniendo ideas viscerales que me invaden, claro que tengo
fe, la cosa es que también siempre tengo miedo, y eso hace confuso todo.
Quiero sentir la fuerza ciega que sólo me hacía caminar hace
dos semanas, esa que sin explicación me hizo irme, esa que se apoderó de mí, es
lo más auténtico que he vivido en los últimos meses, quizá, en los últimos años.
“Porque esto es muy
parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón”, me retumba
esta frase en la cabeza, pensando en mi próxima locura, en mi cercana decisión
que parece cosa de locos, de gente inmadura, y que muy adentro de mi me gritan “¡Hazlo,
es lo que tiene que hacer!”, no puedo decir que enloquecí, porque considero que
es esa la característica que ha hecho de mi vida una cosa extraordinaria,
entonces ¿Por qué habría dejar de ser extraordinaria ahora?.
Es cierto confío en Dios, sé que a
muchos les parecerá absurdo, pero que sería yo sin él y sus milagros, me apegó
a esa confianza que le tengo, a esa que es más fuerte que yo, para creer que
todo saldrá bien, qué más podría ser sino eso, no estoy en el peor momento de
mi vida, eso ya lo pasé, y me sentí absolutamente sola, desolada, muerta.
Este es el estado caótico, el estado
gris de una persona, que es dramática, que tiene miedo, pero que tiene a su
favor cosas poderosas, familia, amigos, fe, amor finalmente, ¿Es el amor lo
único que importa? ¡Uff! Ese es otro tema, en este mar de ideas, de locuras de
fin de mes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario