martes, 31 de octubre de 2017

Locuras de fin de mes

-Esta ciudad
-Dramática, exagerada, llorona, esa soy yo
-Gracias por los verdaderos amigos, y gracias por aquellos que sólo se acercan según su conveniencia, calificando como si tuvieran derecho

Abusaré de mi baja audiencia para desahogarme, para ser dramática y exagerada como dice ‘mi persona’, soy la mujer que el miedo lo lleva tatuado en la vida, y que pese a tenerlo presente se ha animado a hacerle frente, a retarlo y salir victoriosa.
Son días confusos, porque mi estómago, mi corazón, me decían una cosa, pero la realidad me dice otra, y me pregunto si estaré equivocándome, pero no hay forma, el corazón vuelve a gritarme ‘lárgate de aquí’, vete, vete, no es huir, es ir por lo que te corresponde.
El miedo, ese oponente, ese indicador del reto, me presiona, yo tan descuidada como siempre haciéndole caso a lo que debería ignorar, dándole importancia a lo que no debo, minimizando mi fe, esa fuerte e inmensa fe que me llevó sin pensarlo tras la oportunidad.
Hoy, como en muchas ocasiones, no comprendo los por qué, no comprendo porque el ritmo de la vida es así, porque no he abierto suficientemente los ojos para verlo, pero empiezo a estar lista, cada minuto estoy más lista, ¡Gracias a Dios! Porque tener 31 y  ser una tonta no es muy bueno para el currículum,  aquí estoy desahogándome con la hoja en blanco, poniendo ideas viscerales que me invaden, claro que tengo fe, la cosa es que también siempre tengo miedo, y eso hace confuso todo.
Quiero sentir la fuerza ciega que sólo me hacía caminar hace dos semanas, esa que sin explicación me hizo irme, esa que se apoderó de mí, es lo más auténtico que he vivido en los últimos meses, quizá, en los últimos años.

Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón”, me retumba esta frase en la cabeza, pensando en mi próxima locura, en mi cercana decisión que parece cosa de locos, de gente inmadura, y que muy adentro de mi me gritan “¡Hazlo, es lo que tiene que hacer!”, no puedo decir que enloquecí, porque considero que es esa la característica que ha hecho de mi vida una cosa extraordinaria, entonces ¿Por qué habría dejar de ser extraordinaria ahora?.
Es cierto confío en Dios, sé que a muchos les parecerá absurdo, pero que sería yo sin él y sus milagros, me apegó a esa confianza que le tengo, a esa que es más fuerte que yo, para creer que todo saldrá bien, qué más podría ser sino eso, no estoy en el peor momento de mi vida, eso ya lo pasé, y me sentí absolutamente sola, desolada, muerta.

Este es el estado caótico, el estado gris de una persona, que es dramática, que tiene miedo, pero que tiene a su favor cosas poderosas, familia, amigos, fe, amor finalmente, ¿Es el amor lo único que importa? ¡Uff! Ese es otro tema, en este mar de ideas, de locuras de fin de mes.

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