viernes, 15 de diciembre de 2017

La anécdota de los ‘traseros chilangos’

Cuando Ricardo llegó a vivir a la Ciudad de México, solía llamarme y escribirme para contarme cómo le estaba yendo. Ricardo como cualquier muchacho de su edad le gustaba observar a las chicas, en especial del trasero, digamos que era la parte favorita que físicamente prefería de una mujer, “las chilangas están desnalgadas”, solía decirme entre sorprendido y decepcionado de no poder encontrar lo que más le gustaba de una mujer. (Antes de seguir debo aclarar que él no era un pervertido, no, sólo tenía la inquietud normal de cualquier hombre al que le gustan las mujeres, sólo que su extrema confianza conmigo, le hacía ser coloquial y honesto, no tenía pena en decirme quién le gustaba o porqué, en decir una ‘grosería’ o un albur, y eso era normal, porque yo me dirigía igual con él). Así que aclarado ese punto, yo le contestaba que era imposible que ‘todas’ las mujeres en Ciudad de México estuvieran ‘desnalgadas’, y que seguramente encontraría a alguna que cumpliera su exigencia en ese requisito, pero él insistía en que simplemente no había tal.

Así que ahora, a mi llegada a esta Ciudad, después de contarle dicha anécdota a mi amiga y luego de observar a varias mujeres, he pensado que quizá a mi amigo le faltó salir más, realmente hay mujeres con admirables figuras, incluidos buenos traseros, supongo que es raro leer que me he puesto a observarlas, la cosa es que cada vez que veo una, no puedo evitar pensar en tomar una foto y enviársela a Ricardo para iniciar una discusión sobre si las mujeres chilangas o en CDMX tienen o no trasero. Pero no puedo hacer tal cosa, no puedo iniciar una discusión de las  que tanto me gustaba tener con él, sobre temas tan burdos como las nalgas de las mujeres, así que me dispuse a exponerlo aquí.

Espero que no haya mujeres ofendidas, si les sirve de algo, yo misma no cuento con admirable figura, mucho menos de un buen trasero, mi único chiste es no dejarme engordar. Como podrán ver o leer, esto es sólo una de las cosas ociosas que hago mientras voy por la calle, no se preocupen también observo a los hombres, pero para eso me reservaré decir qué es lo primero que veo de ellos. Espero que Ricardo no se enoje de contar un tema  de los que solíamos platicar, la realidad es que me gustaría que mucha gente tuviera un amigo como él, era en extremo divertido.