-¿Te acuerdas de esa canción?
-¿Cuál?
-De esa canción, esa que hacía que tu cuerpo se relajara, y
que parecía que alguien te acariciaba suavemente la piel, que traspasaba hasta
tu corazón, y te tocaba, te tocaba realmente.
La que cantabas y te sentías sexi y te hacía sonreír, la canción
que me cantabas al oído, la misma con la que me mirabas provocándome, que
aunque hubiera gente tu mirada fija en mi me hacía sentir que estábamos completamente
solos.
-¿Te acuerdas? ¡Qué rico no?
-La recuerdo, me gustaba antes de conocerte, siempre pensé
en dedicarla a alguien, siempre pensé que te la dedicaría, así con la mirada, o
una noche en la que estuviéramos únicamente tú y yo, con esa brisa acalorada
del mar, ese clima que te quema el alma de ganas de estar con alguien más.
Pensé que no la recordabas, la dejamos de cantar, como todo
en la vida nos metimos en la cotidianidad como toda la gente, el trabajo, la
presión social, la realidad, todo nos
fue alejando de ella, y simplemente la dejamos de cantar, pero aun la
recuerdo, el tara rara, ¿Vamos aunque sea a tararearla, va?
-¡No, mejor cántamela! Sedúceme otra vez con la mirada, dime
cantando que me amas, ¿Me amas verdad?
-¡Claro que te amo, vida!