A veces es de lo más complicado ver a los ojos a tu mejor
amiga, porque te conoce a la perfección y sabrá cuando algo no está “bien”, sin
embargo hay un momento en la vida de las personas (cuando llegamos a adultos
con responsabilidades) que se vuelve difícil ver a los amigos, por ello el
momento en que se da la oportunidad de saludarlos, no hay que dejarlo pasar, no
importa que ese día traigas ‘una cara de perro’.
Mi gran sorpresa ese día, fue ver que Kely, traía igual ‘cara
de perro’, como yo, es más si hubiéramos hecho una competencia, habría sido
difícil elegir ganadora, a las dos nos había ido simplemente de la chingada.
Qué cosas de la vida ¿No?, coincidir con una mala pasada de
la vida, ambas con nuestros problema y lamentaciones, logramos ese día al menos
sentirnos mejor, exponiendo las malas experiencias de los últimos días y
aplicamos (para sentirnos mejor), ver lo jodido que estaban otras personas,
¡Ja!, ‘digo, siempre hay alguien más jodido que uno’, a veces tomar esa
perspectiva es la única manera de sentirse mejor.
Pero lo que realmente hizo sentirnos mejor esa tarde, fue
saber que pese al paso de los años, siempre habrá alguien con quien compartir
esos momentos, aunque sólo se compartan en silencia, un café y un buen cigarro.
-Un vicio por otro…-
Y es así, yo odiaba fumar, el olor, el remordimiento de
conciencia de generar algún cáncer, pero la realidad es que ya tenía un cáncer en
mi, el cáncer de mis malas decisiones en relaciones ‘de pareja’, si a eso se le
podía llamar pareja, 10 años de tropiezos y malos resultados, de equivocadas
personas, una peor que otra, y no por
ellas, sino por mí, mi error al involucrarme con ellas y la terrible sensación de
perder a dos hombres por los que hubiera dado más y por quienes pude haber sido
mejor.
Así que ya con un panorama de 10 años pésimos, de un cáncer
amoroso, no encontré mejor quimioterapia que la escritura, los cigarros, la
música y sobre todo la soledad.
Sí la quimioterapia me hacia llorar, y también perder el
cabello, pero era preferible un poco de eso, a perder la fuerza de voluntad y
equivocarme otra vez.
Estado civil: soltera (por convicción)
Esa era mi meta a corto plazo, quizá a mediano también,
diagnostico; enferma del corazón.
Quizá sea una enfermedad terminal, o una infección que no he
podido erradicar, los médicos no han podido dar con la cura, así que me he
enfocado a buscarla yo sola, eso sí, con la ayuda de los amigos, que por nada
del mundo me han abandonado en mi agonía, pero pensando en que no es justo para
nadie cargar con esta enferma, la soledad vuelve a ser la única solución, ‘7
años en el tibet’, ¿No suena mal?
Un salto de fe
Este es mi salto de fe, sujetada únicamente por Dios, en quien
confío y sí quien es el único acompañándome en todo momento, el único que no
quiero que se aleje, y a quien quiero tener a mi lado, porque sé que él sí
puede soportar todo.
Soltándome a la vida
Eso hago, soltándome a la vida, como si ya no hubiera nada
que perder, porque ya estaba pérdida, y encontrarme sería la recompensa más hermosa,
de este abandonamiento de mí.