viernes, 19 de febrero de 2016

Con cariño para Ricardo, gran amigo y ser humano

Coatzacoalcos, Veracruz 19 enero 2016

Quizá sólo estás de viaje, estás tan ocupado en tu trabajo que no has podido entrar a tus redes sociales, seguro perdiste el celular, simplemente estás dándote un espacio para ti y por eso no has contestado los mensajes, por eso no hemos hablado, por eso estoy escribiéndote…
¡Qué te digo amigo! Todo los que te quieren y te extrañan han pasado a tu muro de Facebook, han colocado ahí lo que no podemos decirte ya en persona, cara a cara, lo que nunca nos responderás en esta vida, vagamos por ahí mirando tus fotos, escuchando y viendo tus videos, releyendo los mensajes que nos dejaste en alguna publicación, volvemos la memoria para recordar alguna charla que tuvimos, algún momento importante, o inesperado, como aquella vez que te preocupaste porque no contestaba el whatssap y pusiste a todos a buscarme, preocupado por mí, mientras yo sólo estaba bañándome, fue increíble descubrir que te importaba mucho, no sé amigo yo creo que estas de viaje, y por eso en estos últimos días, casi 30, no has podido contestar.
Dicen que todos somos polvo de estrellas, que así se creó el universo, así que ahora sé que allí en las estrellas es el único lugar donde podré verte, una vez alguien me dijo que cada que se muere alguien se van tres, adivina que, medio odio a David Bowie, él falleció el 13, luego tú el 14, y Alan Rickman más tarde, te fuiste entre los grandes, porque es lo que eres, un maravilloso ser humano, creo que eres un tramposo porque nos estamos quedando con los músicos de norteño-banda, así que ante el panorama preferiste ir al cielo a oír la mejor música, eres un fresa, mamón hasta para eso, ¡No sabes cuánto te extraño!
Sabes qué, conocí a tus amistades, esas personas de las que solías platicarme, fue increíble sentir que las conocía, todo por ti, pero la realidad es que al verla a ellas, y a la gente que te quiere te veo a ti.
Tu mami es hermosa, como siempre te lo dijimos, y aunque jamás imaginé conocer a tu familia, me da gusto conocerlos, así también te tengo un poquito cerca.
Te odio porque me pediste que organizara la reunión del domingo 27 de diciembre, y no llegaste… no te odio, sólo es que estoy enojada, triste y no soy la única que se siente así, es raro Ricardo, me pregunto qué me dirías si me vieras así por alguien más, y no sé, supongo que me dirías que debo estar tranquila y que no debo estar triste, no te creas no estoy deprimida, pero es que necesitaba escribirte, porque esto es lo que hago, escribir, necesitaba decirte, decirle a la nada y a todo el mundo, que me siento así, ¡Ay amigo!
Leí un texto, hace unos días, y me gustó una cita textual, decía que a las personas que amamos se les honra superándolos, no entiendo muy bien, pero lo interpreto como que debemos ser mejores que esas personas, o que no debemos estancarnos en ello, supongo que todos los que te queremos deberemos superar el ya no tenerte, pero no creas que te vamos a olvidar eso es imposible, fuimos grandes amigos, aunque es cierto quizá odie el “time hop” cada año del 23 de diciembre al 13 de enero, y un poco más…
Hace unos días vi un estúpido meme que me hizo reír, y me recordó cuando me molestabas por ir mucho al baño, pensé en etiquetarte y cuando estaba a punto de hacerlo, recordé que ya no responderías, me sentí mal.
Pues bueno hombre, definitivamente nadie esperaba tu partida, qué te digo vato… te quiero y te extraño como muchas amigos y familiares tuyos lo hacen, ¡Vaya que muchos te queremos!  Trataré de que estés orgulloso de mí, tú tan joven y tan valiente, tan atrevido, un poquito de ese carácter decidido quisiera heredarte, te admiro y al menos sé que te lo dije en vida, sabes de alguna manera creo que puedes leer esto, ya sé suena estúpido para muchos, pero tengo la idea de que de alguna forma estas aquí… en mi corazón.
Algunas anotaciones, 20 de febrero 2016…

Aquí estoy honrándote, tengo una prueba de vida, espero ser valiente, porque si estas por ahí observando sería una pena ser una cobarde, un abrazo hasta las estrellas para ti. ¡Gracias!

La teoría de Jorge... (a dos años de Goyo Jiménez, a casi un año de Rubén Espinosa, a unos meses de Anabel Flores)

Coatzacoalcos 3 de marzo 2014
La teoría de Jorge...
Ha transcurrido un mes del secuestro de Goyo, muchas cosas han sucedido, pero también muchos pensamientos han pasado por mi mente.
Cuando comenzaron las agresiones fuertes ( y digo fuertes porque realmente siempre han existido las agresiones hacia el oficio reporteril) hacia los periodistas, pasaron un par de años para que me tocara vivir en "carne propia" tales agresiones, puedo decir que fui amenazada de ser detenida por un fiscal de Palenque, Chiapas, sólo por ejercer mi labor de reportera, la misma fiscalía le pidió mí salida al que era mi jefe (y buen  amigo en ese tiempo), amenazaron con demandarme a modo de intimidación, y un "buen" día estuve a punto de ser levantada, pero por obra de Dios (porque sé que fue gracias a él) no sucedió.
Obvio no me quedé a averiguar de qué sería capaz la gente con tal de que ya no siguiera de reportera en ese lugar, eso ocurrió en marzo del 2012, ese mismo año, mataron a Regina en Xalapa, Veracruz. Me dolió tanto, no conocí a Regina, pero desde aquel día en que intentaron levantarme, en mi mente y alma pasaron las terribles imágenes y sensación de lo que me pudieron haber hecho. Así que cuando supe lo de Regina, lloré, me dolió, pobre Regina, cuanta crueldad hubo con ella, cómo debió haber sufrido. Siempre he sido empática y perceptiva, ponerme en el zapato del otro se me da, más si me siento identificada, por eso Regina me dolía, era mujer y reportera como yo, sus sueños la llevaron a su pesadilla, luchar por sus ideales le dio como consecuencia una muerte no merecida.
Tuve miedo, mucho, así que empecé a tener un bajo perfil, dejé de hacer preguntas incómodas, deje de investigar temas de interés e impacto, me daba miedo andar sola, y no salía después de oscurecer, a veces apenas y metía la grabadora con funcionarios de fuerte influencia o poder a fin de que no se me fuera a salir el instinto reporteril y terminar cuestionando con preguntas incómodas que me volvieran blanco de agresión, nadie sabía nada, de hecho pocos saben que había sido víctima de ello, a penas y se lo conté a mis amigos cercanos y es que Jorge (mi jefe y amigo) me dijo que no dijera nada a nadie.
La teoría de Jorge es que entre más se habla de las agresiones a periodistas o reporteros o prensa, mas agresiones hay, "entre más lo dicen, la gente que lo ve se da cuenta que nadie hace nada por ayudarlos, salvarlos. Entonces se vuelve fácil agredir a un reportero, porque el agresor no recibirá castigo", así dice Jorge. Así que yo veía las noticias y las quejas de otros compañeros en sus agresiones y nadie hacia nada, pensé "Jorge tiene razón" y me callé.
En abril del 2013, un año después de mi experiencia, viaje al DF a buscar trabajo, y de pronto otra realidad entró en mí, los bajos salarios, ganar 3 mil pesos por arriesgar tu vida, ¿Que rayos? ¿Cómo es posible eso? ¿Cómo puede uno por ahí arriesgando la vida por un bajo salario y sin prestaciones? ¿Qué clase de vida es eso? Me decepcioné, entristecí.
Estaba desempleada, y muy triste, hasta deprimida por la realidad de una profesión que amo, me quedé sin presupuesto y tuve que volver a Veracruz. Jorge mi exjefe y aun amigo en ese tiempo, me ofreció de nueva cuenta empleo, era regresar a Palenque, él dijo que esta vez no andaría reporteando, que mi trabajo seria más en la redacción, acepté porque pensé que no tenía otra opción, la realidad es que yo había renunciado a ese trabajo por problemas de dinero (no me pagaban) y un poco personales, así que no duré y en dos meses renuncié, regresé a Coatzacoalcos otra vez sin empleo, y triste, con la idea de ya no dedicarme a reportear porque a diario veía y leía sobre agresiones a periodistas y pensaba en que Jorge tenía razón, su teoría era cierta, nadie era castigado por agredir y eso volvía a los periodistas un blanco fácil, sin protección.
Estuve tres meses desempleada, busqué trabajo de algo que no fuera reportera, pero la economía me orilló a llevar mi CV a los medios, y un buen día me llamaron de mi antiguo empleo, así que acepté, necesitaba el trabajo y consideré que laborar en Coatzacoalcos no corría ni un riesgo, además seria reportera de deportes, editora de información general y dos días a la semana haría la guardia policiaca, esto último quizá fue lo único que no me latió, porque desde el 2009 los niveles de inseguridad en Coatzacoalcos son terribles (crimen organizado, extorsión, secuestro a migrantes, secuestros en general, ejecutados, en fin) pero jamás había habido problema, de que los "malos" te llamaran para pedir que no sacaras la nota no pasaba, así que acepté, comencé a hacer las guardias y me topé con dos buenos compañeros de otros medios que al igual que yo hacían la guardia, Miguel y "El Pantera", Don Goyo. Era divertido a veces no había notas, y nos la pasábamos platicando de cosas triviales, Goyo molestaba a Miguel que siempre andaba de enamorado, y a veces de broma me lo ‘encaretaba’, "si quieren los dejo solos" nos decía en broma, nos reíamos mucho, todo estaba bien. Aunque cierto era que al estar ellos directamente en la policiaca, ellos corrían riesgo. Entonces un día los navales agredieron a Miguel, me dio coraje, es un chamaco, pero bueno no pasó del susto, lo peor es que a Miguel su medio no le pagaba, siempre lo regañaba por eso, aunque don Goyo le decía que pos iba a aprender de estas experiencias. El último día que lo vi, como siempre reímos, me bromeo que le tenía que invitar un refresco la próxima vez que lo viera, fue un jueves.
Al Miércoles siguiente, un 5 de febrero, me desperté con un mensaje desesperado de un amigo avisándonos del ‘levanton’, eran antes de las 7:30 de la mañana, se habían llevado a Goyo, a partir de ahí fue horrible y como una "cruz" recordé la estúpida teoría de Jorge, otra vez, otra vez estaba sucediendo, lloré y decidí que teníamos que hacer algo, que no podíamos callarnos y que no podían llevarse a Goyo y ya, quedarse como si nada, no recibir castigo, es que pensé "si hubiera sido yo", ese miedo que tuve cuando vi la Van blanca abriendo la portezuela lateral a punto de subirme, me recorrió ese miedo, me hizo sumarme al reclamo porque apareciera Goyo, vivo, porque así lo queríamos, no podíamos callar, hay cosas que no se deben callar, pese a que los que tienen el poder quieran callar lo que se grita en hechos, a veces pienso que si no hubiéramos hablado a Goyo ni siquiera lo hubieran buscado, no sabríamos nada de él, fue la presión que ejercimos la que hizo que lo hallaran, aunque tampoco sé si en algún momento hubo posibilidad de que regresara con vida, es triste todas esas noticias de agresiones, esas cosas que parecían tan lejanas me llegaron hace dos años, en el 2012, y no es fácil aceptar esta realidad, en donde no sabemos si mañana se llevaran a otro amigo o uno mismo, y no hablo sólo de los reporteros o periodistas, si no que hemos llegado a tal grado que un día te levantan y nadie dice nada, y entonces me pregunto ¿Vale la pena quedarse callado?
Me voy a quitar el luto Goyo, pero te aseguro que perderte a ti (Goyo), a Regina, y la paz que teníamos, eso siempre me va a marcar el alma, son cosas que no se olvidan, es una triste realidad y espero que no pase más, aunque no hay la seguridad de algo así.

Epílogo
Febrero del 2016
Aunque ese texto lo escribí en 2014, la cifra de periodistas asesinados ha crecido, por desgracia. No hay garantía de cuándo pare esto, tal parece que algunos creen que matar periodistas es callar las realidades, duele, duele mucho, mi reconocimiento a todos aquellos que a diario luchan por ejercer esta labor de forma ética, y profesional.

Yo no hago ya información general, ni policíaca, pero no significan que no me duelan todas esas muertes e injusticias.
En paz descansen cada uno de los compañeros que pagaron un alto precio, por el amor a su profesión.