“Sabes siempre te he dicho que te quiero en el momento que
lo he sentido, pero hoy salí a la calle y vi un montón de gente con amigos y
novios… y recordé muchos tiempos de aquellos de los que platicábamos del futuro
incierto y sentí la necesidad de decirte, TE QUIERO…”, GMM.
Parece que la nostalgia nos llegó este ‘cursi’, y ‘comercial’
14 de febrero, quizá porque ya no se hace a los amigos como antes, quizá porque
esos amigos que son tu familia hoy - y quizá desde hace mucho- están lejos.
Los amigos, los verdaderos amigos, esos que te conocen y te
aceptan a pesar de no estar de acuerdo contigo, que te aman a pesar de tus
defectos, que tomarían un autobús o el transporte que fuera necesario para
estar contigo, esos que han llorado a tu lado, y que te han dicho cuán pendejo
eres y con todo y eso te han amado más, esos amigos que te vieron crecer y no sólo
en edad, sino como persona, esa familia que Dios te dejó conocer y que te hizo
creer que tú los elegiste, aunque realmente siempre estuvieron destinados a ser
amigos, hay que dar gracias a Dios por esos amigos, y demostrarles cuántos los
amas cada vez que se pueda.
Benditos los que pueden festejar con sus seres amados este
día, los que recibieron una muestra de afecto, no comercial, no con un costo
monetario, los que viéndose entre tanta ‘mercadotecnia’ se demostraron amor
real.
Estaba triste, pero de alguna manera no cabe duda que los
verdaderos amigos siempre aparecen en el momento indicado, a veces sin que los
llames, la conexión es tal, que aun a kilómetros de distancia esa muestra llega
sin ser solicitada literalmente, pero requerida desde lo más profundo del
corazón.
Gracias amigos, Dios me los bendiga familia, porque aun en
desacuerdo a mi ideología sé que aman, saben que los amo, porque aún con
nuestros errores siempre estaremos apoyándonos.
Libe Sahe