Apenas me vi frente al espejo, y las pupilas de los ojos se
me dilataron, y al mismo tiempo una enorme sonrisa se dibujó en mi rostro, era
la pura felicidad.
La sentía no sólo en el rostro, sino que mi corazón
palpitaba fuerte, intenso, y sentía mi cuerpo caliente, la felicidad se
extendía a lo largo de mí transportándose en mis venas, mi cara se sonrojó,
estaba feliz.
Ser testigo de mi felicidad era extraño, pocas veces estás viéndote
al espejo cuando eso sucede, ¿Qué me hizo feliz? Pues no se los diré, sólo
compartiré que tuvo que ver con un decisión que tuve, y que al principio no
sabía si me haría feliz, pero tenía la convicción de aceptar cual fuese el
resultado, así que obviamente cuando el resultado me gustó, no sólo me hizo
sentir feliz, sino que también me sorprendió.
Son emociones que a veces por la cotidianidad dejamos de
sentir, ya nada nos sorprende, ya nada nos hace esbozar una sonrisa autentica, y
repito, difícilmente podríamos ver cómo los ojos se nos llenan de alegría, pero
yo tuve esa oportunidad hace poco, y me sentí genial, ¿Qué tan genial? Pues tan
genial como para cantar y bailar “singing in the rain” de Gene Kelly.
Se trata de la felicidad de una primera vez, así que¡Ya se
imaginaran! Así que disfruten cuando de la nada algo les sorprenda para bien,
disfruten ese momento autentico, no lo dejen pasar, no lo ignoren, y ojala y
esos momento pasen a diario, o al menos una vez a la semana, uno se siente tan
bien, es una forma en que la vida te
dice “sigues aquí, diviértete”.
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