Cuántas veces nos han dicho que a veces tropezamos, o que tropezamos con la "misma piedra", lo peor es cuando te dicen "ya le agarraste amor a tu piedra", ¡Uh! ¡Eso sí que duele e incomoda! ¿Cuántos de nosotros somos capaces de reconocer que nos encariñamos con "la piedra"? Estoy segura que a todos nos ha pasado, todos hemos "romanceando" (por decirlo de alguna manera) con alguna piedra.
Hace unos días comencé a ver a mi alrededor con más atención, ahí estaban las piedras de mis amigos, y obvio la mía, la mía es la primera que vi, sí,he tratado de deshacerme de ella, pero entonces encuentro otra, cambio de piedra, pero al final resulta ser la misma, quizá de diferente color, a veces se parece a una cuarcita otras veces caliza o mármol, pero al final "piedra".
Pensé en sentirme mal, pero fue cuando miré a mi alrededor y oh mi Dios, me di cuenta, "todos tenemos piedras" y no precisamente preciosas.
Y ahí vamos por la vida cargando con ellas, es difícil darse cuenta qué hacer, reconocer y aceptar que son piedras y no diamantes, y entonces decidir dejarlas.
Yo ya me cansé de un par de piedras que cargo, y he notado que un par de amigas y amigos también han reconocido su cargamento fatal y han comenzado a dejar cierto equipaje que no les corresponde cargar.
Nadie nos enseña a que la felicidad de otros no depende de nosotros, o la felicidad de nosotros no depende de otros, queremos ser héroes, "candiles de la calle y al final oscuridad de la casa", cómo iluminar a alguien cuando no tenemos luz propia.
Y bueno cuando creemos que nos hemos salvado de nuestro "defectito", aparece otro, que obviamente no reconocemos luego, luego, por lo regular esa piedra sale a relucir ya cuando nos sobrepasa, y entonces la vida es algo así como un juego donde ya pasaste un gran prueba y cuándo piensas que no puede pasar algo más, tomála, aparece un reto mayor.
Pero para reconocer el tema de las piedras, se requiere en extremo de crueldad con uno mismo, ser duro y determinante, "hey tu, tu eres mi piedra, cierto, ok, creí que te quería, pero no, me quiero más yo", ¡uff! difícil de decir... Traigo un costalito de piedras que dejaré por algún lugar, sin intención de que alguien más tropiece con ellas, pero ese ya no es asunto mio, liberarme es lo que necesito, como muchos amigos que por aquí se han encargado de dejar esa carga hace algunos días y ser ligeros, libres y sí felices.
Mis amigos son mi ejemplo, mi mamá dijo una vez (o muchas) "juntate con gente triunfadora", años más tarde, "Ely" una buena amiga en Veracruz, puerto, dijo "por eso te juntas conmigo", Jajaja modesta, la realidad es que sí, pocas veces, contaditas creo, me he equivocado con la gente, así que hoy mis amigos con su valentia y entusiasmos me han inspirado, y si bien algunos siguen amando a su piedra, la mayoría lucha fuertemente por ser libres, en nombre de ellos espero liberarme también, pero sobre todo a nombre mio.
Querida Piedra: Espero pronto decirte "bye", "Chao", "au revoir", "adios", o simplemente "llegale!" (muy, muy prontito, si no es que ya estamos en esas).
PD. Para cualquier imaginante que crea que la piedra específicamente se refiere al "amor" o una "pareja", no es así, las piedras pueden ser de nuestras manías personales, malos modales, usos y costumbres, creencias, vicios, y así...
No hay comentarios:
Publicar un comentario