sábado, 20 de octubre de 2012

De magos, de magia

Y un día fui a una función, se anunciaba la presentación de un mago, fui por cumplir con mi trabajo, pero ese día sin esperarlo, yo vi magia.

Vi magia en sus ojos, un brillo especial, ¿era mago o hechicero? Como sea yo había sido hipnotizada, embrujada, hechizada, lo que sea.

Ya no sé si estoy buscándote o escondiéndome de ti, no sé si estoy asustándote para perderte y que te alejes, o intento acercarme y compartirte mis armas, te temo, ¿Miedo a lo desconocido? podría ser, yo sólo estoy asustada.

Escucho tu voz, tus ideas, te pienso, te busco y no sé si quiero encontrarte, te admiro, me das miedo, pero te quiero... ¿qué voy hacer? no sé, no sé, y si quieres una maga, ¿sabré hacer magia yo?

Pies en la tierra, alma y corazón al cielo, y tu cielo ¿en qué dirección estas?, no sé pero la brújula de mi corazón a  veces apunta hacia a ti, y te pierde y  entonces yo confundo el rumbo, y vuelvo a ubicarme en mis instintos, en mis sueños, en polvos mágicos, y de la nada te apareces, y me confundo otra vez, tambaleo, y miro tus ojos y siento tu cuerpo y es magia de nuevo.

Y con esa magia lo es todo; colores, olores, música, ritmo, pintura, lectura, imágenes, voz, manos, ámbar, historia, admiración, abrazos, labios, sonidos, creación, imaginación, letras, inspiración, podrían ser más de 300 cosas en un sólo instante de magia, de magia de los dos.

Pero no voy a buscar un mago que no quiere compartirme sus trucos, si no quiere compartirme sus trucos ahora, quizá nuestras funciones no deban coincidir, no lo sé, no sé, no sé.

No hay comentarios:

Publicar un comentario