Hoy me enteré que el cotorro que había sido nuestra mascota desde que yo tenia alrededor de 13 años (sino es que menos) ya no estaba, mi mamá en algun arranque (que no me explico) lo regaló.
Lico, así le llamamos, porqué, no lo sé, pero así le decíamos, realmente nunca aprendió muchas palabras, pero era su habilidad para responder en el momento adecuado lo que me asombraba.
Cuando el llegó, yo tenia 13 años, la mitad de edad que hoy tengo, en ese tiempo la casa era más alegre, y la vida menos complicada, me la pasaba soñando dormida y despierta, soñaba con ser locutora, con conocer artistas, y mil cosas más, no me había enamorado y tampoco había besado a nadie en la boca.
Cursaba la secundaria y mi grupo de mejores amigas en ese tiempo, estaba apenas por conjuntarse, las "BLED".
La ETI 96, lugar donde estudié la secundaria, era fascinante, todas las tardes eran divertidas, no había día en que no me cansara de reír, la vida era simple y feliz, muy feliz, no teníamos que preocuparnos por caminar a las nueve de la noche por la avenida, y todos los martes corría a mi casa para ver "Otro Rollo" con Adal Ramones, ¡Era genial!
Lico al principio no fue aceptado por mi papá, pero entre mi hermano mayor y él, le enseñaron malas palabras, hasta que un día tras ser molestado por mi papá, el cotorro respondió a la "agresión", diciéndole "¡Puto!", en ese momento supe, que él podía defenderse ante la vida y que sabía en que momento abrir el pico.
No sólo es un cotorro que disfrutáramos mis papás, mis hermanos y yo, mis amigos mas cercanos también interactuaron con él.
Cuando veía a alguien cerca del portón o escuchaba que tocaban a la puerta solía decir, "ahorita va", pero también los nuevos integrantes de la familia pudieron convivir con él, como mis tres sobrinos.
Lico también vivió la boda de mis hermanos, la separación de mis padres, el encierro de mi hermano, las tristezas de mi mamá, mi ida a la universidad, las tardes tras la reporteada, simplemente era genial que después de todo un día bueno o malo, al llegar a casa alguien te recibiera diciéndote "Lico", y que decir de cuando se reía, porque sí se ríe como yo, y hasta tose como yo, saber que no estará la próxima vez que llegue a casa me pesa, fue media vida compartida con él.
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